De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

martes, 24 de enero de 2012

Antes de lavar

quito unos bichitos
del lavadero.

Llena de polvo
se imprime mi mano
en la mesita.

viernes, 20 de enero de 2012

Abro mi puerta.
Un gorrión pía tres veces
y luego calla.

miércoles, 11 de enero de 2012

Aroma de sol
en los cajones llenos
de ropa limpia.



lunes, 9 de enero de 2012

Dos tercetos, dos

Por la mañana
sólo hay tres cucharas
en el trastero.
Llego a casa.
Ladridos jubilosos
en la cochera.
 

domingo, 8 de enero de 2012

La pesadilla de cualquier editor

Entre los editores, es costumbre abrir desenfrenadamente los libros recién impresos que se tuvieron a cargo en busca de esas pifias que arruinan la obra final, para terminar constatando que "al mejor cazador se le va la liebre" (bueno, "gazapo" para seguir con la terminología del medio editorial).
Cuando uno las descubre, sólo queda argumentar que son obra de los duendes de las imprentas o la clásica frase de disculpa: "La culpa siempre es del impresor".
Pero hay de errores a horrores, y más en editoriales que se supone deben estar exentas de cometerlos, entre ellas las prestigiadas Fondo de Cultura Económica (FCE), El Colegio de México, (Colmex) y Artes de México:


Encarte con fe de erratas en
Braniff, Beatriz, Paquimé, México, FCE-Colmex, 2009.




100 obras: Catálogo esencial del Museo Nacional de Antropología
México, Artes de México, 2010, p. 186.


Pero bueno, el que esté libre de erratas, que tire la primer piedra.

domingo, 1 de enero de 2012

Haiku de año nuevo :-)

Renacimiento.
Sobre la rama seca 
hay un retoño.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Nuevamente, promuevo la publicación más reciente de mi esposa, Elizabeth Jiménez. Las cinco cédulas de la cultura tolteca son de su autoría, además de ser coautora de la "Introducción a la sala tolteca" en Catálogo esencial del Museo Nacional de Antropología  Wiiiiiiii

Espero que nunca escriba algo que ocasione una crítica de éstas:


Los académicos suelen ser críticos feroces entre sí, aunque rara vez expresan con claridad lo que verdaderamente piensan del trabajo de los otros. Por eso me llamó la atención esta demoledora opinión sobre el autor responsable de la difusión sobre el asunto de las “profecías mayas” para el 2012:

«Nunca es un ejercicio placentero evidenciar los errores de las ideas de otras personas, pero cuando tales argumentos son presentados en el nombre de la “ciencia”, deben ser sometidos a escrutinio y evaluación cuidadosos. Aun cuando no puedo perdonar las conclusiones de semejante “investigación” tramposa, como condena profesional elegí a propósito no identificar los títulos de las publicaciones ofensivas de Jenkins, para que la publicidad resultante no contribuya a incrementar sus ganancias. Me doy cuenta, desde luego, que él no es el primero ni el último que ha buscado beneficio a costa de la “ciencia ficción”. Sin embargo, lo que encuentro reprobable, por no decir algo peor, es que una organización como el Institute of Maya Studies en Miami haya sido tan subvertido por sus necedades para que le hayan permitido publicar extensamente en su revista mensual con el fin de promover su libro […]»

Malmstrom, Vicent H.
“13.0.0.0.0: una fecha maya carente de significado astronómico”,
en Arqueología No. 30, México, INAH, mayo-agosto del 2003, p. 148.

martes, 29 de noviembre de 2011

Narran un cuento
en la pintura fresca.
Huellas de perro.




sábado, 26 de noviembre de 2011



Tiemblan los dientes.
Entre las limas dulces
salió una agria.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Pasan los años.
Un autorretrato a lápiz
se desdibuja.

lunes, 14 de noviembre de 2011


Buscando ratón
mis perras se envuelven
de telarañas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

"Triste vida", literatura neorrealista china




«[…] Agachado, con la fiambrera entre sus manos, Yin engullía su ración de comida del mismo modo que el resto. No tenía intención de amargarse la vida a causa del tema de las primas. Cuando ya se había comido la mitad de la ración, se detuvo un instante: un gusano verde y gordo acababa de aparecer entre las hojas de col. Le entraron unas arcadas terribles. Al ver el gusano se le había revuelto el estómago. ¡Realmente, ése no era uno de sus mejores días! ¡Ya no podía más! ¡Sus fuerzas y su paciencia se estaban agotando!

»Colocó el gusano de manera que quedase bien visible y se dirigió hacia el comedor que había detrás de la cocina. El gerente de la cantina se disponía a servir la comida a los invitados. La mitad de los invitados eran chinos, y la otra mitad, japoneses. Yin le pidió al gerente que saliese un momento y le invitó a probar la col que había preparado uno de sus cocineros. El gerente se acercó, miró impasible el gusano, después miró a Yin de los pies a la cabeza, llamó a un cocinero y le dijo:
--Dale otra ración!
»Estaba claro que el gerente quería deshacerse del hombre que había venido a pedir una nueva ración y después de haberle dado la orden al cocinero, se escabulló hacia el pequeño comedor. El joven cocinero no había entendido ni una sola palabra de lo que había dicho el gerente. Le lanzó a Yin una mirada burlona, se encogió de hombros y le dijo en inglés:
--Hello!
Yin se había dirigido educadamente al gerente delante de los invitados japoneses porque consideraba que la ropa sucia debe lavarse en casa, pero la actitud de los dos hombres le pareció inaceptable y quería darles una lección. Volvió a entrar en el pequeño comedor, cogió al gerente por el brazo, lo condujo a un rincón de la sala y vertió el contenido del cuenco en el bolsillo de su delantal blanco.»


Chi li: Triste vida,
Barcelona, Ed. Belacqva (La otra orilla), 2007,
pp. 50-52.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Contra el viento
a media calle vuela
la mariposa.

¡Soy un pintor!
Entrevero colores
en la ensalada.