De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

martes, 6 de octubre de 2009

El quinto dragón *

El quinto dragón, novela con la que Paulina Aguilar ganó el premio de literatura juvenil de Editorial Norma 2009, en una novedosa propuesta que renueva algunos tópicos recurrentes en la literatura del género, al darles un enfoque innovador dentro de una historia romántica entre dos adolescentes especiales que se mueven entre su mundo cotidiano y el del mito, ambos muy bien concebidos y re-creados por la autora.


Se establece así un marco diferente para tratar la convivencia o lucha entre hombres, dragones, hombres-dragones y cazadores de dragones, retomando el que entre los hombres aparezcan ocasionalmente individuos que sean dragones debido a un lejano parentesco perdido en los tiempos del mito.** Otro acierto fue hacer que el don de hacer realidad lo que se escribe, en lugar de convertirse en una salida fácil, se aproveche para crear situaciones que incrementan y complican una trama que se sustenta en los mitos y leyendas que la autora nos regala como un mundo paralelo a donde se desarrolla la historia principal.
Paulina Aguilar logra crear un entorno creíble con una prosa ágil y muy bien lograda. Los dos protagonistas se van alternando en la narración de sus propias vivencias del mundo donde se desarrollan prácticamente como "exiliados", seres ajenos a la realidad que viven, con la que chocan tanto que incluso desean definir su pertenencia al mundo real o al mágico de las leyendas, lo que recuerda a las contradicciones internas que Lucius Shepard aborda en El cazador de jaguares.

De aventura en aventura, de desventura en desventura, Abi y Jan se van acercando cada vez más a un primer desenlace... que gracias a un golpe de mano de la autora marca un nuevo comienzo, donde distintas realidades se van alternando como las cartas de una baraja en la que la escritura es el puente que une a todas ellas, invirtiendo el papel de los mundos inventados en el papel que ya se nos presentara en El mundo de Sofía.

Como lector, gocé de manera especial la lectura de El quinto dragón; el único aspecto que me hubiera gustado encontrar es que a los personajes secundarios se les diera más amplitud, en especial la abuela y la hija del emperador, cuyas personalidades presentan bastantes facetas interesantes para desarrollar. Ojalá El quinto dragón sea el primero de una larga serie de historias que nos presente Paulina Aguilar en un futuro próximo.

* AGUILAR Gutiérrez, Paulina. El quinto dragón. México, 2009. Grupo Editorial Norma.

** Este aspecto fue tratado magistralmente por Úrsula K. Le Guin a lo largo de la saga de El mundo de Terramar, especialmente en los dos últimos libros: Tehanu y En el otro viento.

viernes, 2 de octubre de 2009

Pequeño homenaje

a Mercedes Sosa, que con su trabajo nos abrió los ojos a tantas generaciones.
con grandes deseos que supere su problema renal

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Para todo mal, mezcal

Para todo mal, mezcal,*
para todo bien, también.
Y si no hay remedio, ¡pues litro y medio!

Poco después de que naciera mi hija, mi suegro decidió olvidar que prácticamente me robé a mi esposa sin pedir su mano ni nada del ritual. Para iniciar los acercamientos, me obsequió una botella.

--Es mezcal minero de puntas --dijo, y me regaló el primero de muchos relatos campiranos, leyendas y anécdotas que le escucharía durante los siguientes diecisiete años.

Mientras compartíamos un caballito del licor viendo la duración del perlado en el líquido ambarino, me contó:

"Está bueno porque lo hacen en un cerro donde los matones son tan matones que los matones de alrededor les tienen tantísimo miedo, que sólo se desquitan con habladas: que ahí nadie lleva los huaraches en los pies: los cargan en el antebrazo, así ni se les gastan y los usan de escudo a la hora de los machetazos. Y que en las fiestas, bailan el Himno Nacional y 'Las Mañanitas'."

De momento pensé que me estaba tomando el pelo. Después descubrí cuán frecuentemente en cada pueblo se burlan de sus vecinos diciendo lo mismo, si acaso cambian la música que se dice que "bailan"..., aunque cueste trabajo imaginar a alguien bailando "Las golondrinas".

Ante tan buen licor, sellé la botella y la puse a añejar. De esto hace casi veinte años y aunque no han faltado motivos de festejo, lo sigo reservando para una ocasión especial. Pero ahora me asalta una duda: ¿No me tocará regalarla para iniciar el acercamiento con un yerno poco tradicional?


*Mezcal:
Licor obtenido de destilar el cocimiento del corazón de varios tipos de agaves.
El tequila es un tipo especial de mezcal.

lunes, 28 de septiembre de 2009

maltrato

Cuántos misterios
tras las cicatrices
del lápiz mordido



jueves, 24 de septiembre de 2009

Tonto es el que presta un libro...
y más tonto quien lo regresa

Lo confieso, lo soy por partida doble

Siempre regreso libros, discos (en su tiempo lp o casetes) y películas.
Sólo hay uno que no devolví (una joya, por cierto:
Obras completas de Antoine Saint Exupéry, impreso en papel biblia con pastas de cuero azul), y no porque quisiera quedarme con él. Lo pedí prestado a una pareja, ambos amigos míos. Mientras lo leía, ellos rompieron de manera por demás dolorosa. Como la dedicatoria y su respuesta en la portadilla les hubieran despertado recuerdos muy amargos, pues me quedé con él.

En cambio, nunca he podido superar la compulsión de prestar aquellos libros que por alguna razón decido que alguien debe leer o por querer compartir lo bien que me sentó algún título (a veces también un poquito por presumir algún descubrimiento).
Tantos de esos tomos no regresaron que abandoné la costumbre de anotar en mi "padrón de la ignominia"* a los deudores. Aunque no muchas veces logro reponer el título faltante, sigo recayendo en prestar literatura, textos académicos, cds, dvds... y prefiero considerarme precursor de "Libera un libro".

El aspecto positivo es que la explosión bibliográfica se mantiene controlada, pese a que sigo comprando más de lo que puedo leer y de repente me encuentro alteros de libros por toda la casa, cuando la idea original es que estuvieran todos juntos.

Y es que es fácil hacerse de libros, pero no de libreros, y menos cuando se vive en un clima que impone las maderas duras (ayacahuite como mínimo, pues el cedro está cada vez más caro) para evitar la polilla... lección que aprendí después de que fue arrasada una parte >Filosofía >Materialismo histórico. La plaga se detuvo con Mao Tse Tung, quizá fue demasiado denso aún para los gusanitos que devoraron con gusto el estante prefabricado junto con Marx, Engels y Lenin.


Con todo, sigue siendo un gran problema acomodar a los recién llegados. Se tienen que adaptar a la clasificación creada hace mucho, en su origen bastante racional pero ahora más complicada que la de El nombre de la rosa.
Con los académicos no hay tanto problema, se ordenan por disciplina y subdisciplina, aunque algunos temas, imponen su jerarquía, y así uno que debería ir con los de >Arte prehispanico, va a dar a >Tula o a >Estado de Guerrero.

Los de literatura, en cambio, sólo los localizo casi de memoria. Por ejemplo, los libros de ciencia ficción y literatura fantástica tienen su propio mueble, acomodados por orden alfabético según el apellido de su autor.
¿Pero quién me dijo que
La guerra de las salamandras emigrara desde >Literatura europea >Europa oriental >Checoslovaquia y esté entre cuentos de robots y naves espaciales? o que las novelas históricas de Úrsula K. Le Guin estén con sus compañeros de literatura fantástica y no en >Novela norteamericana? ¿Drácula debe quedarse en la sección de >Clásicos o fundar su propio apartado en >Literatura fantástica >Vampiros?, y La guerra del fin del mundo nunca dejará la >Latinoamericanos > V >Vargas Llosa, por más que la llamen sus compañeras desde >Novela histórica.

Por cierto fetichismo, no tiro a la basura ningún libro. Eso sí, nunca he dudado al mandar a alguno a los anaqueles más inaccesibles, una especie de limbo, la >Monstruoteca.


*
Padrón de la ignominia o de la infamia:
"Nota pública de infamia o desdoro que queda en la memoria por una mala acción." En algunos archivos virreinales se anotaba así el registro de nacimiento de los individuos con sangre africana.

domingo, 20 de septiembre de 2009

¿no has entendido nada?
Cabeza de Buda

Hace tiempo me di cuenta de que las películas que más me gustan son aquellas en las que es más difícil contestar al clásico "¿y de qué se trata?".
La redención, la búsqueda del perdón, y de aprender a perdonar sólo son algunos de los temas subyacentes en este estupendo filme recién estrenado.
Enmarcado por la constante presencia de la ciudad de México en sus distintos sectores que llega a funcionar como otro personaje, se desarrolla una trama cada vez más apasionante en que los personajes hacen un viaje interior empujados por circunstancias que los alejan más y más de su entorno y comodidad cotidiana, obligándolos a enfrentar su incapacidad por manejar los sentimientos propios y ajenos.

La pregunta constante a lo largo de la trama es "no has entendido nada, ¿verdad?", como reacción a la tendencia de optar por las salidas fáciles que conducen de regreso al punto inicial idealizado como carente de problemas, pero que, contrario al mito del eterno retorno, resulta imposible después de pasar por las experiencias terribles, pero liberadoras, a las que someten los personajes principales.
El final del viaje se da cuando se percatan que la redención solo es posible al abandonar el egoísmo-egotismo, para lograr el perdón del otro logrando que el otro se perdone a sí mismo.
Como película tiene un mundo de puntos favorables. Excelentes actuaciones que son realzadas por una magnífica iluminación y un sonido de la mejor calidad (aspecto desgraciadamente muy descuidado en las películas mexicanas) que resalta la pista musical de lo más adecuada a la trama.
Y sobre todo, una dirección que supo llevar al filme desde lo que al comienzo se presenta como una telenovelota llevada a la pantalla grande hasta uno de esos raros momentos en se sale de la sala de cine y no para de recomendar: "No pueden dejar de ver Cabeza de Buda".

viernes, 18 de septiembre de 2009

una pequeña semilla de linaza, mordida entre los dientes, para romper el ayuno.

la broma que le hago a una de mis perras, la que carece de sentido del humor.

las flores que compré para mi esposa a una vendedora ambulante .

una mariposa que sobrevuela despreocupada sobre unas hormigas afanadas.

la sonrisa de una niña que será muy guapa.

un arcoiris doble, muy cercano y luminoso.

varios descubrimientos de escritos bellos, mientras escucho viejos boleros de Julio Jaramillo.

¡la vida es bella!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Del tintero de los clásicos...

una gotita:

"Las manos se toman de las manos y los ojos se quedan en los ojos...
Así comienza la historia de nuestros corazones.
Es noche de marzo, noche de luna.
Y el dulce olor del Henneh va en el aire.
Caída está mi flauta y olvidada,
y tu guirnalda de flores está sin terminar..."

Rabindrabath Tagore

jueves, 3 de septiembre de 2009

¡Bostecemos! *

RECETA PARA LOGRAR
UN BOSTEZO
DE LA MEJOR CALIDAD


Primer método

1. Cierre la boca.
2. Pase la punta de la lengua por el velo del paladar tan atrás como pueda, y muévala de lado a lado varias veces, de modo que toque los nacimientos de los terceros molares superiores.
3. Al empezar a sentir el deseo de bostezar, con la boca aún cerrada deje reposar completamente abajo la lengua y comience a abrir voluntariamente la musculatura de la garganta
4. Cuando sea irresistible, abra la boca y dé un gran y profundo bostezo.

Nota: si puede, hágalo enfrente de varias personas y diviértase viendo como se contagian, jeje

Segundo Método

punto único: Lea las siguientes entradas de este blog... (sigh)


* Bostezo:
Acción incontrolada de abrir la boca, con separación muy amplia de las mandíbulas, para realizar una inspiración profunda a la que sigue una espiración de algo menos de lo inhalado, con cierre final. Cuando se bosteza, además, se estiran los músculos faciales, se inclina la cabeza hacia atrás, se cierran o entornan los ojos, se lagrimea, se saliva, se abren las trompas de Eustaquio del oído medio y se realizan muchas otras, aunque imprecisas, acciones cardiovasculares, neuromusculares y respiratorias

viernes, 28 de agosto de 2009

¡Rayos!, se descompuso
el tostador de pan

(o “Breve recordatorio de que
«de la rutina a la ruina
solo hay una letra de diferencia»”)


Detesto comer sandwiches preparados con pan sin tostar.

Cada mañana pongo dos rebanadas en la tostadora para preparar el sandwichito que me servirá de tentempié en el trabajo a mediodía.

Y, hoy en la madrugada, el tostador no funcionó: mi rutina, tan estudiada, ensayada y practicada de las mañanas, no se desmoronó aunque, claro que no es lo mismo que falle un tostador de pan a que no arranque el auto cuando se tiene prisa.

Si uno es de los que tardan años en despertar, y más en viernes cuando ya se acarrean cinco días seguidos de dormir menos de seis horas por noche, es preciso seguir un guión estricto: sólo en piloto automático logra uno ejecutar en secuencia todas las cosas que vienen después de apagar el despertador hasta que la modorra comience a ceder con el desayuno y empiecen a funcionar mis cuatro neuronas.

Tras la rutina matinal, viene la de comenzar el día laboral: otra vez, una secuencia de actos que ha probado su eficacia para ahorrar tiempo: cuál aparato se enciende primero, el radio, las luces, etc., muchas de esos actos preparados previamente por la rutina de los cierres de la noche anterior.
Luego, la rutina de revisar las cuentas de correo, el blog, los diarios en línea, las páginas a las que soy asiduo, y a mediodía la rutina de comer el almuerzo ligero…

Rutinas, rutinas, rutinas.

Y yo que junto con mis hermanos criticábamos a papá por ser tan predecible…

Pensé en todo esto mientras revisaba por qué el pan no brincaba de las ranuras. Me debió angustiar el grado de mecanización de la vida cotidiana, tanto que ya dudo si salir a pasear a la ventura, sin plan definido, no se ha convertido también en una de las rutinas del fin de semana (junto con la de hacer las compras, la limpieza de la casa, etc.).

Pero me percato que hay cabida para mucha sorpresa y mucho asombro, muchos momentos para encontrar “lo sagrado que vive en todas las cosas”, ése que pueden encontrar quienes escriben haikus, … incluyendo la magia de un tostador descompuesto.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Bach visual

Para las personas que, como yo, consideren el mundo musical como algo sumamente misterioso (aunque fascinante), la tecnología nos propone vehículos para que las cosas se nos aclaren un poco.



DIÁLOGOS EN LA PREHISTORIA
(o sea, de cuando los Picapiedras eran buenos)

"--Wilma, ¿estás segura que esta crema maravillosa hará salir nuestra belleza escondida?"
"--No estoy segura, Betty. Me conformo con que oculte mi fealdad descubierta."

Diálogo en "Los Picapiedra"

jueves, 6 de agosto de 2009

Abandono

casa en sombras
detrás del guiso frío
la silla coja

miércoles, 5 de agosto de 2009

Un sapito y Los changos

¿No les pasa que hay días en que uno amanece con una canción en la cabeza?, aunque a veces la melodía aparece por asociación de ideas, o le brinca a uno como una de esas "pequeñas cosas", de las que cantaba Serrat. Y no sólo piezas musicales que han tenido relevancia en la vida, a veces son estribillos de anuncios comerciales (uno de mis favoritos es la de "estaban los tomatitos, muy contentitos, cuando llegó el verdugo, a hacerlos jugo"), o incluso canciones que uno detestó cuando estuvieron de moda.

Y cuando eso pasa, la canción se repite, se repite, se repite, sin que se encuentre el botón de "stop", como si se tuviera una comezón en las neuronas imposible de rascar.

Hoy amanecí con una canción infantil dando vueltas por mi cráneo: "Ajum dijo un día un sapito, Ajum dijo un día un sapito...", y no he podido parar de tararearla (debo parecer loco de atar, jeje),

Luis Pescetti: Un sapito


y también les pongo una similar:


lunes, 3 de agosto de 2009

En casa fomentamos el arte juvenil

LLegaron dos chavitos (recuérdese que "joven" es alguien cinco años menor que uno, así que para mí cualquier adolescente entra en la categoría de "chavito") a pedir permiso para grafitear uno de los muros de la casa.

Nos simpatizaron y aceptamos algunas de sus propuestas, (ellos, tan serios, traían un muestrario de bocetos y de trabajos que ya han hecho en otros muros). Ayer, el día acordado, llegaron temprano seis de ellos y comenzaron su labor... que les llevó todo el día.

Con todos los nervios del mundo, decidimos no interferir, y sólo salimos a ver cuando nos avisaron que habían terminado. Lo que nos encontramos fue esto:


¡Y NOS GUSTÓ!