De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 10 de junio de 2015

El peso del corazón, Rosa Montero



«[…] pero un día […] se puso a comparar unas escenas con otras, unas memorias con otras, y le pareció que su pareja no estaba siempre igual de cariñosa y que quizá el presente ya no era tan bello como el pasado había sido. […] La vida se enturbió y a los momentos de dulzura les fue creciendo por dentro un pequeño dolor, como el gusano que crece dentro de una fruta. […] Entonces […] gritó las primeras palabras de la Tierra. Y éstas fueron “¡Quiero que me digas que me quieres!”. En ese preciso momento, los cielos se partieron, la Muerte descendió sobre la vida y una lluvia de rayos incendió los campos en torno a ellos. […] Las fuentes se secaron, las serpientes se hicieron venenosas y el agua de los ríos enrojeció de sangre. Y no había manera de olvidar todas estas desgracias espantosas, porque en el mundo ya habían aparecido el tiempo y la memoria.»


Montero, Rosa: El peso del corazón: El regreso de Bruna Husky,
México, Seix Barral (Biblioteca Furtiva), 2015, pp. 122-123.

(ligeramente editado)

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