De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Murakami, Los años de peregrinación del chico sin color



« […] Si te arrebatan la libertad, acabas forzosamente odiando a alguien, ¿no crees? Yo no quiero llevar esa vida.
—Porque lo que deseas es poder pensar con toda libertad, ¿no?
—Exacto.
—Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.
—A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural: ahí es donde radica el núcleo de la libertad de pensamiento.
—Parece muy complicado.
Haida hizo un gesto negativo con la cabeza.
—No. Según cómo lo mires, no es tan complicado. Mucha gente lo hace sin darse cuenta, cuando la ocasión lo requiere, para poder mantener la cordura.

[…]
La originalidad no es más que una imitación hecha con juicio. O eso decía el realista de Voltaire.
—¿Tú opinas lo mismo?
—Todo tiene su molde. El pensamiento también. Pero así como no hay que temer a los moldes, tampoco hay que tener miedo de romperlos.
Eso es lo esencial para poder ser libres: sentir respeto y aversión hacia los moldes. Las cosas importantes en esta vida siempre contienen cierta dualidad. Eso es todo lo que puedo decir.»


Murakami, Haruki: Los años de peregrinación del chico sin color,
México, Tusquetes (Andanzas 815), 2014, pp. 65-66.

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