De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

jueves, 20 de marzo de 2025

 Tiempo de poda.

Quitándole aserrín

a la herramienta.

miércoles, 19 de marzo de 2025

LOS DESPOSEÍDOS, Úrsula K. LeGuin

« [...] a partir del reconocimiento de la transitoriedad de las cosas, había desarrollado una teoría según la cual la eternidad se manifiesta plenamente en aquello que más cambia, [...] Puedes volver al punto de partida siempre y cuando comprendas que el punto de partida es un lugar en el que nunca has estado.»

LEGUIN, Úrsula K.: Los desposeídos.

Minotauro, Barcelona, 2023. pp. 71-72.

lunes, 17 de marzo de 2025

 

Plumaje azul.
Las aves migratorias
de nuevo en marzo.

martes, 11 de marzo de 2025

 


sábado, 1 de marzo de 2025

 Tantas historias...

Huele a cochambre

la estufa vieja.

viernes, 21 de febrero de 2025

 Ventana abierta.

El viento susurra

canto de nidos.

miércoles, 19 de febrero de 2025

 Tiempo inerte 

los mismos retratos

en la pared.

martes, 18 de febrero de 2025

 Viaje próximo.

No veré en flor 

tantos botones.

jueves, 30 de enero de 2025

Casa sin perros.

Las viejas rutinas

vueltas nostalgia.

lunes, 13 de enero de 2025

Septología V

 "[...] y pienso que los perros entienden muchas cosas , pero no pueden decir nada sobre ellas, o más bien las dicen con sus ojos de perro, y en eso se parecen al arte bueno, porque el arte bueno tampoco puede decir nada, en sentido estricto, solo puede decir otra cosa y callarse la que en el fondo quiere decir, y en ese sentido el arte y la fe y la callada comprensión del perro son como una y la misma cosa, [...]"

FOSSE, Jon: Septología

domingo, 5 de enero de 2025

 

Solo en la noche
el sonido del lápiz
al subrayar.

sábado, 21 de diciembre de 2024

FOSSE, Jon: Septología

 "[...] evidentemente, ésta no es la única verdad, pienso, pero que aun así es una verdad, pienso, es casi como una lengua, como una lengua, como un lenguaje, porque todas las lenguas tienen acceso a su parte de la verdad, y las distintas religiones son distintas lenguas,  o lenguajes, y todas pueden tener su verdad, y su falta de verdad, [...]"

FOSSE, Jon: Septología.

México, Planeta (De Conatus), 2023, p. 431.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Ciclo vital.

La flor polinizada

llena de orugas.

domingo, 8 de diciembre de 2024

 La mesa puesta

Brillan los granos de sal

en la ensalada

viernes, 15 de noviembre de 2024

el eco de las amapolas

Antes de abordar el tren rumbo al campo de batalla me pusiste al cuello esa bufanda, el primer regalo que te di. "Te la encargo. La verdad no va con el uniforme”, fue tu despedida.

             La tejí con los colores y motivos de tu jardín. “Las amapolas no tienen aroma, así olerá siempre a ti”, anoté en la tarjetita. Regresé a casa aspirando en ella tu presencia. Al llegar la colgué del respaldo del sillón que te gustaba; Perro acudió de inmediato a olfatear y se echó debajo a esperarte, en el que se convirtió su nuevo lugar favorito.
             Pasó el tiempo sin tener noticias. Sólo tres cartas pasaron la censura militar y lo único que sabíamos de la guerra era por los boletines oficiales. Me reconfortaba abrazando la bufanda, que mantenía el aroma como el primer día, que a veces era aún más intenso.
             Perro siempre me acompañaba pero un día empezó a evitar acercarse. Yo no entendía por qué, hasta que le percibí olores extraños: en lugar de una suave fragancia, a veces emanaba hedor a sudor rancio, a tierra seca, a pólvora, a sangre. Entonces entendí eso de que los perros captan el miedo; incluso yo aprendí a distinguir el olor de la sed, de la fatiga o la angustia…
             Una noche me despertó un coro de aullidos lastimeros. Perro por fin se había aproximado de nuevo a tu sillón, lloriqueando. No me asombró captar el olor a muerte. Enfrenté lo inevitable y enterré aquel tu recuerdo en la jardinera..
             Ahora paso mis horas muertas tejiendo bufandas para los heridos que regresan de la guerra. Las lleno de flores coloridas para que olviden lo gris de sus uniformes mientras veo cómo crecen las plantas que nacieron donde enterré la prenda. Les han brotado numerosos botones. Perro los cuida celosamente, porque, al contrario de las amapolas comunes, éstas sí tienen perfume: el tuyo.