De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Crisis

No hay quien compre
bellas artesanías
del ambulante

2 comentarios:

ALMA dijo...

Y gasta pasta
en tienda muy lujosa
pero muy cara

Saludos, veo que continuamos con los haikus, breves y concisos y certeros

Ligia dijo...

...Es que el trabajo artesano lo "entiende" poca gente y no se le da el valor que tiene realmente. Muchas gracias por tu comentario en mi blog. Saludos