De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Hoja en blanco,
el haiku no florece.
Musas ausentes.

Mi musa se fue nuevamente a recorrer el mundo sin dejar agendado su regreso. Y esta vez no me dejó ni siquiera un vale, como la penúltima ocasión que anduvo de gira. Ahora sólo hubo una frase: "atiende la vida tranquila".

Y como me sigo resistiendo a fusilarme a mí mismo reciclando textos ya publicados en otros lados, a eso me he dedicado estas últimas semanas que he pasado sin escribir ni un tercetito. Observo sin juzgar, sin pretender describir ni obligarme a escribir sobre lo que presencio.

Así que he reencontrado algunas viejas pasiones. El teatro, por ejemplo. Y no es porque alguna vez hubiera actuado en serio: mi experiencia en los escenarios no va más allá de haber participado en una obra infantil en la que daba vida a un guiñol de un campesino revoltoso contra su rey. Fue una experiencia gratificante durante la temporada de doce representaciones, alguna vez estaba esperando que el muñequito empezara a decir su parlamento él solo...

Algo se me quedó de lo que aprendí sobre el manejo de los muñecos, y sobre hacerles historias. Todos los juguetes que llegan a la casa reciben su nombre, y según la personalidad que traigan se integran en las aventuras de los que llegaron antes. El más reciente fue precisamente un peluche guiñol, el "Greasly", a quien les presento el siguiente video:

video

1 comentario:

Ligia dijo...

Bueno, Jimeneydas, de vez en cuando hay que entretenerse con otras cosas, que también nos gusten, hasta que lleguen las musas. Yo estoy parecido. Abrazos