De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

lunes, 30 de mayo de 2011

nocturno

Pasan silbando
por la calle lo buscan
perro perdido

3 comentarios:

Pequeña Saltamontes dijo...

Pobre perrito
cansado ya de vagar
descansa feliz

jimeneydas dijo...

Bienvenida al mundo del haiku, Pequeña Saltamontes, verás que cuando menos acuerdes, saldrán solitos de todas partes :-)

Pequeña Saltamontes dijo...

Eeeeeeeeeeeee...

¿Entonces sí me salió?