De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

lunes, 8 de abril de 2013

cenizas y diamantes

"
Sintió que ya no se pertenecía a sí mismo y que con tan sólo una mínima parte, solitaria y tremendamente triste, defendía su propia e inútil libertad. Nunca en su vida se había sentido tan abandonado y tan amarga y cruelmente defraudado en sus deseos y esperanzas. El mundo, que durante muchos años había chorreado sangre, volvía a abrir sus heridas sin curar y el odio y el desprecio junto con una crueldad ciega seguían corroyendo los enfermos corazones humanos. Sabía que cualquier cosa que dijese sonaría artificial como palabras de papel recortadas, porque ellos sacaban sus razones siniestras de la vida misma y él, tan sólo de la fe en la vida y de la fe en la nobleza del hombre."

Jerzy Andrzejewski: "Cenizas y diamantes",
Barcelona, Bruguera (Narradores de hoy), 1984,
pp. 124-125.

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