De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

DIÁLOGOS EN LA PREHISTORIA
(o sea, de cuando los Picapiedras eran buenos)

"--Wilma, ¿estás segura que esta crema maravillosa hará salir nuestra belleza escondida?"
"--No estoy segura, Betty. Me conformo con que oculte mi fealdad descubierta."

Diálogo en "Los Picapiedra"

2 comentarios:

Alexandra dijo...

Ah, qué certeras eran las enseñanzas de los Picapiedras! Jajaja. Salu2.

Hormiguita dijo...

Que graciosa Wilma!!!!!!jajaja y bueno hay que decir la verdad cruda XD
Saludos!