De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

lunes, 3 de agosto de 2009

En casa fomentamos el arte juvenil

LLegaron dos chavitos (recuérdese que "joven" es alguien cinco años menor que uno, así que para mí cualquier adolescente entra en la categoría de "chavito") a pedir permiso para grafitear uno de los muros de la casa.

Nos simpatizaron y aceptamos algunas de sus propuestas, (ellos, tan serios, traían un muestrario de bocetos y de trabajos que ya han hecho en otros muros). Ayer, el día acordado, llegaron temprano seis de ellos y comenzaron su labor... que les llevó todo el día.

Con todos los nervios del mundo, decidimos no interferir, y sólo salimos a ver cuando nos avisaron que habían terminado. Lo que nos encontramos fue esto:


¡Y NOS GUSTÓ!

2 comentarios:

Angela dijo...

¡NO PUEDE SER! En Costa Rica, los mocosos (entiéndase por muchachillos entre los 14 o los veintitantos años, sin oficio ni beneficio) no piden permiso para nada: solo agarran la lata, y lo mismo les da rayar un bus que la pared de un museo (y sí, sí lo hacen! Son unos bárbaros!).
En lo personal no me gustó mucho el resultado de tu pared, pero me agrada la idea de que pidieran tu consentimiento y hasta entablaran una relación "profesional", por así decirlo.
Y es como lo has dicho: fomentaron el arte al darles el permiso y, más importante aún: LA CREATIVIDAD.
Al menos se ve que esos "chavos" lo hacen porque se lo toman en serio (como arte, quizá?), no porque andan vagabundeando sin nada bueno que hacer. Creo que sin conocerlos, hasta me caen bien, jajaja

Rocío dijo...

Igual que Ángela quedé anonadada de que te pidieran permiso para hacerlo.
Muy pero muy bien. Algo que no se ve todos los días y mucho menos por acá.
No es la octava maravilla, pero no quedó nada mal. Propio y muy crativo.

Me alegra de que les hayas permitido hacerlo.
Saludos,
Rocío.