De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

martes, 19 de febrero de 2013

"[...] Era un tipo tedioso hasta decir basta. Igual que el rey de la leyenda, que todo lo que tocaba lo convertía en oro, todas las palabras que salían de su boca se transformaban en insulsos granos de arena."

Haruki Muraki, IQ84, t. 3

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