De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

lunes, 21 de abril de 2014

"[... ella] permanecía callada. Era un silencio elocuente, sugestivo. Yo, también callado, seguí con la mirada el rumbo que tomaba aquel silencio. Con el tiempo, uno aprende a esperar con paciencia a que esos indicios, todo eso que sólo está sugerido, tomen forma y se hagan realidad, igual que cuando uno espera a que la pintura se seque."

Murakami, Haruki: Baila, baila, baila,
México, Tusquets editores (Andanzas 786), 2012, p. 290.


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