De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Las aventuras de Barry Lyndon, William Makepeace Thackeray



«No era hermosa, pero sí encantadora; no era ingeniosa, pero resultaba tan atractiva en su conversación como en su persona. Era extravagante en extremo; tan falsa, que para nada podía uno fiarse de ella; pero, con todo, sus debilidades eran más cautivadoras que las virtudes de otras mujeres; su egoísmo, más delicioso que la generosidad de otras. Nunca he conocido una mujer cuyas faltas la hicieran tan atractiva. Solía ser la perdición de mucha gente, y, sin embargo, todas la querían.»


Thackeray, William Makepeace: Las aventuras de Barry Lyndon,
Barcelona, Bruguera (Libro amigo 886), 1981, p. 141.

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