De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

lunes, 20 de abril de 2015



«Formaban el rostro de la casa. Eran objeto de un culto de religiones particulares. Colocado cada uno en su sitio, convertido en necesario por el hábito, embellecido por los recuerdos, poseía su propio valor por la patria íntima que contribuía a crear. Pero se ha creído que su valor residía en ellos mismos, los han arrancado de su chimenea, de su mesa, de su pared, los han amontonado a la buena de Dios. Y ya no son sino objetos de bazar mostrando su vejez.»


Sainy-Exupéry, Antoine: “Piloto de guerra”,
en Obras completas de Antoine de Saint Exupéry,
Barcelona, Plaza y Janés (Los clásicos del siglo XX), 1974, p. 400.

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