De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

jueves, 20 de agosto de 2015

Aminatta Forna, La memoria del amor

«–Baila conmigo –dije, pues era la idea que dominaba mi cabeza. No podía pensar en nada más hasta expresar aquel único pensamiento.
            Y bailamos. Bailó conmigo como si aquel acto exigiese concentración. O tal ver fuera sólo el ron, tal vez se le había subido a la cabeza, aunque con el efecto de obligarla a concentrarse más que relajarla. Su mano en mi hombro. Mi mano en su cintura. Me la imaginaba más alta. Entre nuestros cuerpos, escasos centímetros de aire caliente. Mantuvo en todo momento la vista apartada de mí.»

Forna, Aminatta:
La memoria del amor, 2010, Alfaguara, p. 60.

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