De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

jueves, 7 de enero de 2016

Y yo así, todos los días,



... en modo “Felipito el de Mafalda”…


«–¡Ah, son las doce! –exclamó Chichikov por fin, consultando su reloj. –¿Por qué estoy perdiendo el tiempo de este modo? Menos mal si estuviera haciendo algo útil, pero primero me pongo a inventar unas  historias fantásticas y luego me entrego al ensueño. ¡Qué tonto soy, de verdad!»


Gogol, Nicolás: Las almas muertas, cap. VII.

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