De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Otra gotita...

... extraída del tintero de los clásicos:

‒Cuando veo flotando esos punticos infinitos… [Las manchitas que se ven flotando en el ojo cuando uno voltea hacia un espacio vacío] ‒volvió a repetir Uryu‒ me parece que son mi propia existencia, el mundo de mi propio corazón. Mis pecados y mi vergüenza se convierten en una nube gris de polvo que llena el espacio vacío…
‒¡Uhm! ‒ musité. Y durante un rato no hice ningún comentario.*


(Acabo de descubrir por casualidad a este autor japonés,
Premio Nobel de Literatura en 1968.
Estoy fascinado.)


* “Con naturalidad” en Kawabata Yasanuri, Primera nieve en el monte Fuji, Norma-Verticales de bolsillo, Bogotá, 1998, p. 63.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Y otra ronda de cuentuitos...


Pigmalion y Galatea,
pintura de Ivan Viktorovich Parhomenko
tomada de http://www.arthit.ru/surrealism/0027/surrealism-7.html

Pigmalión tuvo que buscarse otro oficio. Galatea le prohibió empuñar un cincel de nuevo.

"Si aceptas ese empleo, me voy" le gritó Galatea a Pigmalión cuando le ofrecieron un contrato como diseñador de muñecas inflables.

Pigmalión no llevaba a Galatea al médico, sino con al restaurador.
Galatea insistía en posar para los aprendices de Pigmalión. Él se moría de celos.

Tras romper con Galatea, Pigmalión cambio de religión para entender el mito de la Estatua de Sal.

Galatea no hacía más que torturar a Pigmalión diciéndole que iría a que un cirujano plástico le corrigiera la nariz

A pesar de que se desvivía por complacerla, Pigmalión nunca llegó a ablandar el corazón de Galatea.
"Te quiero", le dijo Pigmalión a Galatea. "Entonces, escúlpeme de nuevo en hielo y cera", le exigió.
Galatea no veía telenovelas. Le bastaba hojear los cuadernos de bocetos de Pigmalión.

viernes, 22 de julio de 2011

No me asquea
la pulpa de la lima
con gusanitos

martes, 19 de julio de 2011

Tras la llovizna
arriba y abajo
flores amarillas

miércoles, 6 de julio de 2011

y recordando los inicios de este blog...

... regresamos a las poesías:

Sé Todos los Cuentos
León Felipe

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Leyendo a Saramago

Uno de mis escritores preferidos es José Saramago. Pero que lo sea no quiere decir que haya leído muchos de sus libros. Por el contrario, creo que sólo llevo tres: La caverna, El hombre duplicado y Manual de pintura y caligrafía.
Y es que con Saramago me pasa algo muy curioso, sobre todo siendo yo un lector voraz que suele olvidarse del mundo mientras tenga un libro en las manos. A Saramago lo abordo de a poquito, a veces sólo un párrafo (que suelen ser muy largos, por cierto) al día. Y muchas veces, releo lo del día anterior sin avanzar más. Me gusta digerir las frases, desentrañar los muchos niveles de lectura, desenvolver la complicada madeja en que va estructurando sus textos.
Siempre descubro cosas nuevas, me encanta ver cómo echa a la basura el precepto de que en un buen texto no se repiten palabras. Y sobre todo, buscar lecciones de vida que aparentemente no tiene nada que con la trama.
Ahora estoy con la tercera relectura de Manual de pintura y caligrafía, en el que creo encontrar muchísimas reflexiones sobre lo que el pensaba que era su propio escribir.

Y de las muchas partes memorables (literalmente, pues invita a memorizarlas), me gustaría compartir con ustedes ésta

:
... nosotros, los humanos, no somos hermosos, no lo somos en general, pero aceptamos la fealdad con una dignidad particular que quizá viene del interior, del espíritu, Vamos cincelando nuestra cara por dentro, aunque la brevedad de la vida nunca da para acabar la obra: por eso los feos, feos se quedan, a veces más aún de lo que eran, cuando desistieron del trabajo minucioso de esa escultura interna, otras veces de otra manera o cuando fallaron en su intento. Quiero creer que si la especie humana viviera el doble o el triple de estos míseros setenta años que la biología aguanta […], los hombres y las mujeres alcanzarían el fin de sus vidas en estado de pura belleza, diversa por la multiplicación de las facciones, de los colores, de las razas, pero una e insuperable. Hoy, los seres humanos empiezan (cuando empiezan) por la belleza y acumulan fealdad todos los años, todas las estaciones, todos los días y las noches, todos los segundos en lo poco que cada segunda da, pero seguro: una vida larga (imagino) igualaría, en el último día de cada uno, a Helena de Troya y a Sócrates. Helena no sería más bella que Sócrates: se limitaría a esperarlo y juntos saldrían de la vida, bellos.

(subrayado mío)

miércoles, 22 de junio de 2011

Cuatro juguetes




Chintetes, juguete tradicional mixteco
Patlicha, municipio de Copanatoyac, Guerrero




Gallinas, juguete tradicional nahua
Zongolica, Veracruz




Tablitas
Juguete tradicional mexicano



Lagartos, juguete tradicional laqueado
Temalacacingo, municipio de Olinalá, Guerrero



lunes, 20 de junio de 2011

Chiste pasadísimo de moda


¿Cuál es la diferencia entre "drama", "tragedia" y "realismo socialista"?
"Drama": No tener ni con quién, ni dónde. "Tragedia": tener con quién, pero no dónde o tener dónde, pero no con quién. Realismo Socialista: Tener con quién y dónde, pero no poder por tener que ir a la reunión del partido :(

jueves, 2 de junio de 2011

Engaño visual.
Tras el flamboyán en flor
una humareda.


lunes, 30 de mayo de 2011

nocturno

Pasan silbando
por la calle lo buscan
perro perdido

lunes, 23 de mayo de 2011

Las orejas de Natalie Portman



Veía hace poco por la televisión un programa sobre cazadores de nazis donde aseguraban que la parte del rostro que cambia menos con la edad, y además es inconfundible de persona a persona, son las orejas. Esa técnica permitió asegurar el arresto de Adolf Eichmann y otros criminales de guerra escondidos bajo falsas identidades en Argentina y Brasil. Y se veían fotografías de los agentes israelitas armados de telefotos parándose de pestañas para retratar a escondidas las orejas de los sospechosos a fin de compararlas con los gráficos de archivos.

Esto viene a cuento porque, como ya he mencionado en alguna entrada anterior, padezco un grado más o menos severo de “ceguera del rostro” (“Prosopagnosia” es el término académico). El asunto me ha ocasionado más de un bochorno por pasar de lado sin saludar a algún conocido o peor, no reconocer a quien me saluda y estar buscando como loco indicios en la conversación que me permita saber con quién estoy hablando. Como eso no siempre sucede, ya me ha pasado que más de uno pregunte entre molesto, enojado y a veces divertido: “no te acuerdas de mí, ¿verdad?” a lo que sólo me queda contestar con un sincero: “la verdad, no”, pues ya aprendí que pretender lo contrario provoca más problemas.

Para colmo de males, sólo la gente con la que mantengo contacto cotidiano es a quien identifico con facilidad, así que ni vecinos ni parientes ni excompañeros de trabajo están a salvo de que les haga alguna patanada (curiosamente, en mis sueños nunca me pasa… creo).

Con el tiempo, me he ido haciendo de algunas técnicas que me saquen del apuro, por ejemplo, soy estupendo reconociendo voces, y quizá por eso me emociona tanto escuchar las voces reales de la gente con quien he ido trabando buenas amistades por Internet.

Es necesario aceptar también (iba a escribir “reconocer”, pero chocaría con el tema de la entrada, ¿no?), que gracias a esto me he evitado varios disgustos. Diálogos como éste no son infrecuentes entre mi esposa y yo:

--No reconociste al buey ése, ¿verdad? --me pregunta a veces.
--Ni idea, ¿quién es?
--Pues el jijo que tal y tal y tal…

O bien me quedo con la impresión el fulano con el que me tope en la calle entra dentro de alguna categoría de alimaña, pero no estar seguro por el pequeño detalle de no saber quién coños es (la palabrota es la que uso cotidianamente en mi diálogo interno cada vez que me entra una duda sobre la identidad de alguien).

Mi situación se complica porque tanto mi esposa como mi hija son estupendas fisonomistas. Imagínense que tan lejos estoy de reconocer al actor que personifica a Voldermot sin maquillaje y con la nariz completa… y eso les da pie para echarle sal a la herida de mi discapacidad cada con cada película.

--A que no sabes quién es esa actriz
--****
--Pues la que salió interpretando a X en la película tal, y a Y en tal otra peli, etc...

No niego que muchas veces me quedo con la duda de si me están tomando el pelo o no. De cualquier forma, ayer que estábamos viendo “Thor”, pasada más de media película algo me hizo preguntarle a Elizabeth: “la protagonista, ¿es Natalie Portman?”.

Y es que descubrí que la técnica de las orejas sí es efectiva… siempre y cuando algo me haya hecho fijarme previamente en ellas. Que fue el caso con Natalie Portman, de quien reparé en sus orejas a partir de que personificara a la reina Amidala en la saga de “La guerra de las galaxias. Tenía curiosidad de saber por qué en casi todas las escenas sale con peinados que le cubren las orejas y me preguntaba si las tendría muy feas. Resultó que tienen una forma muy peculiar, muy afiladas hacia abajo y casi sin lóbulo...



Así que de ahora en adelante trataré de disimular el estar buscando rasgos distintivos en las orejas de mis conocidos, y ruego a mis ciberamigos sean tolerantes si alguna vez se topan conmigo, pues una foto o un avatar desorejado no me ayudará a reconocerlos.

sábado, 14 de mayo de 2011

Hoja en blanco,
el haiku no florece.
Musas ausentes.

Mi musa se fue nuevamente a recorrer el mundo sin dejar agendado su regreso. Y esta vez no me dejó ni siquiera un vale, como la penúltima ocasión que anduvo de gira. Ahora sólo hubo una frase: "atiende la vida tranquila".

Y como me sigo resistiendo a fusilarme a mí mismo reciclando textos ya publicados en otros lados, a eso me he dedicado estas últimas semanas que he pasado sin escribir ni un tercetito. Observo sin juzgar, sin pretender describir ni obligarme a escribir sobre lo que presencio.

Así que he reencontrado algunas viejas pasiones. El teatro, por ejemplo. Y no es porque alguna vez hubiera actuado en serio: mi experiencia en los escenarios no va más allá de haber participado en una obra infantil en la que daba vida a un guiñol de un campesino revoltoso contra su rey. Fue una experiencia gratificante durante la temporada de doce representaciones, alguna vez estaba esperando que el muñequito empezara a decir su parlamento él solo...

Algo se me quedó de lo que aprendí sobre el manejo de los muñecos, y sobre hacerles historias. Todos los juguetes que llegan a la casa reciben su nombre, y según la personalidad que traigan se integran en las aventuras de los que llegaron antes. El más reciente fue precisamente un peluche guiñol, el "Greasly", a quien les presento el siguiente video:

sábado, 26 de febrero de 2011

PURA VIDA


Dicen que los viajes ilustran.

Anoto algunas de las cosas que aprendí durante unos días deliciosos en Costa Rica, aparte de cómo usar el concepto de “¡Pura Vida!” tan costarricense.

1. En un país sin ejército, se siente uno muchísimo más seguro que en México. Con toda confianza se puede andar bobeando por las calles o carreteras sin temor a ser desvalijado o al narcobloqueo. Sí, lo digo con toda la envidia –de la buena– del mundo.

2. A diferencia de México, donde cada vez importamos más y más alimentos que no somos capaces de producir, en Costa Rica practican una política de protección al medio ambiente que les garantiza la conservación de los recursos para las futuras generaciones:
Destinan la cuarta parte de su territorio como áreas protegidas y parques nacionales (y de veras que las cuidan y respetan). Aún así, son autosuficientes en materia alimentaria y se dan el lujo de exportar los productos, tanto alimentos como plantas de ornato y maderas, de una agroindustria eficiente que no depreda el medio ambiente.
Al recorrer las carreteras, sin basura tirada en las cunetas, no se ven zonas erosionadas, sino campos cultivados y agostaderos fertilísimos que se alternan con zonas marcadas de medio ambiente protegido.

3. Tienen una industria turística estupenda y organizada que es la primera actividad económica del país. Le sacan todo el partido posible a la gran cantidad de atractivos, naturales y culturales, basándose en una mentalidad que ve al turismo como recurso renovable, a partir de personal muy bien capacitado, instalaciones de primera, cuidadas y limpias, transportes eficientes… igualito que acá… –nótese el sarcasmo–.

4. A diferencia de México, donde nos conformamos con el recurso fácil de las piezas arqueológicas grandotas y espectaculares para llenar los museos, los costarricenses recurren a una museografía ágil y novedosa con la que las visitas a las salas de exposición se vuelven una experiencia muy placentera.

Como estuve pocos días, cualquier impresión sobre la vida cotidiana sería apresurada y sin sustento, más si se desconoce por completo las sutilezas de la vida política, pero en general los ticos me parecieron muy amables y con un sano orgullo de su país, cultura e historia, gente que no se complica innecesariamente las cosas.
Es cierto que hay problemas sociales que se ven al caminar por las calles, aunque las dificultades que ellos describen en las pláticas no nos parecieron tan tremendos como los describen.

Me faltó tiempo –y estómago– para probar tantas frutas que no conocía. En especial me quedé con las ganas de probar los pejivalles que se veían tan ricos, pero después de pasar las tardes visitando “sodas” (pequeños expendios de café y comida ligera) probando variedad de queques (pasteles), nacatamales y otras delicias era imposible salir a seguir comiendo la increíble variedad de frutas que venden en los quioscos en las esquinas.

Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, les comparto algunas de las miles (sin exagerar) fotos que tomamos en nuestra corta estancia.

Platillos típicos de Costa Rica: Casado con chuleta. ¡Rico! ;P

arquitectura en San José. Lástima que no se aprecian los loritos que estaban echando relajo en el frontis.

Una pequeña muestra de la gran variedad de frutas que se expenden por todos lados.

Isla Tortuga, Golfo de Nicoya.

Acercándonos al volcán Arenal.

Teleférico en el bosque lluvioso.Parque Nacional "Braulio Carrillo".

Metate ceremonial. Museo del Jade. San José de Costa Rica

Una de las decenas de albercas de aguas termales del balneario "Baldí", al pie del volcán Arenal.

jueves, 3 de febrero de 2011

En el año del Conejo

Nada como recordar historias de conejitos
pude haber puesto una de las muchas historias sobre
Tío Conejo que se cuentan en toda América
pero no...

les propongo dos fábulas y un chiste obsceno
(espero que el regente del año sea indulgente con tanto atrevimiento).


FÁBULA ONTOLÓGICA

Ésta es la historia de un conejito que, cuando llegó a la edad de cuestionarse sobre su propia identidad, preguntó a sus padres:

--Papá, Mamá, y yo... ¿qué soy?

---Ah, pues es muy fácil --respondieron sus padres. --Tú eres un conejito.

--¿Un conejito? ¿Y cómo es eso?

---Como tu papá es un conejito, y tu mamá una conejita, a ti te toca ser conejito.

Satisfecho con la explicación, corrió el tiempo hasta el momento en que salió de su madriguera la primera vez. Y.. ¡cuál no sería su sorpresa al ver que había otros seres distintos a él! Decidió, pues, continuar sus indagaciones: “Animalito, animalito, y tú, ¿qué cosa eres?”, iba preguntando a cuantos se encontraba.

--Animalito, animalito, y tú, ¿qué cosa eres?

---Ah, conejito, yo soy un pato.

--¿Un pato? ¿Y cómo es eso?

---Mi papá era un pato y mi mamá una pata, y por eso yo tenía que ser un pato.

Tras varias respuestas del mismo tenor, el conejito recompuso su imagen del mundo, hasta que un buen día se topó con una mula.

--Animalito, animalito, y tú, ¿qué cosa eres?

---Ah, conejito, pues yo soy una mula.

--¡Ya sé! ¡Tu papá es un mulo y tu mamá una mula!

---No, conejito. Mira: mi papá era un burro y mi mamá una yegua. Así que yo soy una mula.

Nuevamente desconcertado, prosiguió interrogando a los animalitos del bosque, y el esquema se le complicaba cada día más.

--Animalito, animalito, y tú, ¿qué cosa eres?

---Pues yo soy un perro-lobo.

--¿¿?? ¿Un perro-lobo? ¿¡Pero cómo puede ser eso posible!?

---Ah, pues como mi papá es un lobo y mi mamá una perra, yo soy un perro-lobo.

Finalmente, cuando sus investigaciones le habían permitido intregrar una noción coherente del mundo y sus devenires, un buen día coincidió con una criatura extraña, nunca vista.

--Animalito, animalito, y tú ¡qué cosa eres?

---¿Yo? Yo soy un oso hormiguero.

--¡¡...!! ¡¡¡No inventes!!!


FÁBULA DEL CONEJITO TESISTA

* Ésta era muy popular en mi escuela, sólo la transcribo

Estaba un conejito recargado en un árbol del bosque, muy concentrado en su LapTop. Un zorro que por ahí pasaba se acercó saboreando de antemano un almuerzo fácil, pero como le intrigó que aquél estuviera tan afanado en su labor, por lo que antes de satisfacer su hambre, quiso saciar su curiosidad.

--¿Qué escribes con tanto ahínco, conejito?

---Estoy terminando mi disertación doctoral donde postulo que los verdaderos predatores de la naturaleza somos los conejos, por eso presidimos la cadena alimenticia...

--Pero qué disparates dices: Todos saben que los zorros comemos conejos, y no al revés.

---Si me permites, mi muy estimado amigo zorro, vayamos a mi guarida, aquí cercana, donde tengo todos los materiales que sustentan mi teoría, y allí comprenderás la verdad.

Se dirigieron a una cueva cercana, y tras entrar en ella se oyeron gritos desgarradores y tras ellos el inconfundible sonido de que alguien masticaba con fruición piezas de carne fresca, tras lo cual sale el conejito tan campante con su LapTop y se dirige nuevamente al árbol, donde nuevamente se enfrasca en su tarea.

Esta escena se repite varias veces. Un lobo y dos gatos monteses corren idéntica suerte que el zorro, entrando en la cueva del conejito para no salir más a la luz del sol.

CUADRO FINAL

Dentro de la cueva, un inmenso león yace dormido entre las osamentas de todos los incautos embaucados por el tesista.

MORALEJA:

No importa cuán descabellado es tu tema, sino quién es tu director de tesis.


EN EL BURDEL DE LA SELVA

Una noche llega el conejito al burdel de la selva súper ansioso por hacer el amor, porque la coneja estaba de parto una vez más.

Lamentablemente para él, llega tarde y todas las pupilas están ocupadas. El gorila que estaba de portero le dice: "mira, conejito, la única desocupada de momento es la boa, tú sabes si te animas con ella, bajo tu propio riesgo"

Sin pensarlo dos veces, el conejito paga y sube al cuarto de la boa. Ésta, al verlo entrar, ni tarda ni perezosa se devora al conejito entero, de un solo bocado.

Al pasar el tiempo y ver que el conejito no sale, el gorila decide averiguar qué está pasando. Entra al cuarto de la boa y no tarda ni un segundo en comprender lo sucedido al ver a la boa dormida con una gran bola en la panza.

"Coño, boa, si serás bruta, el conejo era un cliente, no la cena. Escúpelo, escúpelo" y sacude a la otra hasta que logra que vomite al conejito, que sale todo babeado pero muy sonriente y satisfecho diciendo: "Tremenda mamada, señor".

sábado, 22 de enero de 2011

Y el último...


... cuentuito. Prometo dejar al barquero en paz.

El tatuador pagó a Caronte grabando en su brazo: "En cada puerto un amor"
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