De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

viernes, 5 de junio de 2020

Paolo Giordano, La soledad de los números primos

«De la fotografía, a Alice le gustaba más el gesto que el resultado; le gustaba abrir la recámara, insertar un nuevo carrete, desenrollar la película unos centímetros e introducirla en los dientes de la guía, pensar que aquella cinta virgen se llenaría pronto de cosas y no saber cuáles, tomar las primeras fotos al tuntún, encuadrar, enfocar, inclinarse adelante o atrás, incluir o excluir a su antojo partes de realidad, ampliar, deformar las imágenes...

Cada vez que apretaba el disparador y oía el clic y el leve rumor que lo seguía, se acordaba de cuando era niña y cazaba saltamontes en el jardín de la casa de montaña. Con las fotos hacía lo mismo, pensaba: atrapar el tiempo en su salto de un instante al siguiente y fijarlo en el celuloide.»

 

Giordano, Paolo: La soledad de los números primos.

Barcelona, Salamandra (Letras de bolsillo), 2011, p. 129.


martes, 26 de mayo de 2020

de vuelta al nido
por la grieta en el piso
van las hormigas


sábado, 23 de mayo de 2020

sin hacer ruido
se desgarra la esquina
del papel húmedo

viernes, 22 de mayo de 2020

Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro


«Al mirar aquellos dibujos no podía evitar pensar en ello, por mucho que intentara apartarlo de mi cabeza. Pensaba que los dibujos de Tommy no eran ya tan frescos. Cierto que en muchos aspectos aquellas ranas eran muy parecidas a lo que yo le había visto en las Cottages, pero les faltaba algo, y ahora parecían recargadas, e incluso casi copiadas. Así que la sensación había vuelto, por mucho que yo había intentado apartarla. Y se resumía en lo siguiente: lo estábamos haciendo demasiado tarde. Había habido un tiempo para ello, pero lo habíamos dejado pasar, y había algo de ridículo, e incluso de censurable, en el modo en que ahora concebíamos y planeábamos nuestro futuro.»

Ishiguro, Kazuo, Nunca me abandones.
México, 2019, Anagrama-Océano (Compactos 420), p. 297.

martes, 19 de mayo de 2020

¡Aún son bellas!
Con flores marchitas formo
un ikebana.

martes, 5 de mayo de 2020

Tiempo de secas.
Barro hojas de un piso
lleno de hormigas.

domingo, 3 de mayo de 2020

Da que pensar
un fruto con partes
desabridas

viernes, 1 de mayo de 2020

lleva el compás
de la risa del amo
la cola del perro

miércoles, 29 de abril de 2020

planta marchita
sólo quedó su hueco
en la maceta.

lunes, 13 de abril de 2020

Memorias del guerrero Kumagai


«–Y por qué, entonces –preguntó–, ¿estás tan interesado en el aquí y ahora? ¿Y por qué la opinión de los que te rodean cuenta tanto para ti? Son tus compañeros en la vida sólo por cuestión de nacimiento. No son sino peregrinos, lo mismo que tú, en su viaje a la Tierra Pura. ¿Por qué no está libre ya de la forma más común de apego: la reputación?Pensé en eso. […] –Porque –contesté al fin– es todo lo que tengo. Es a través de la opinión de los demás como me formo la opinión de mí mismo, y es a través de su mirado como evalúo mis logros.            –Una respuesta sincera –dijo aquel hombre bueno, torciendo el gesto del modo que le era posible–. Admites lo que la mayoría de los hombres negarían y te ensalzo por ello. Sin embargo, intentaré liberarte de ese apego a la mera reputación terrenal.            –¿Por qué? –pregunté yo.            –Porque es limitador –respondió él–. Tú también eres capaz de convertirte en Buda. Y éste, te lo recordaré, no depende de la opinión de los demás.»

Richie, Donald: Memorias del guerrero Kumagai.
Madrid, Alianza Editorial, 2011, p. 329.

jueves, 27 de febrero de 2020

Sabines

« Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas. »

Jaime Sabines

martes, 25 de febrero de 2020

Eva Blanch, Corazón amarillo, sangre azul


« […] Cómo detestamos eso. Gastar las palabras en decir cosas útiles, cosas con sentido. Para ti y para mí las palabras son otra cosa. Me hablas de la magia que hay en ellas […] Me hablas del horripilante día en que las palabras quedarán vacías de esa magia y aparecerá el aburrimiento. El terrorífico día en que todo habrá terminado. »

Blanch, Eva: “La amante” en Corazón amarillo, sangre azul.
México, 2016, Tusquets (Andanzas 874). p. 175.

lunes, 20 de enero de 2020

Tez demacrada
al entrar al juzgado
casi descalza.
Un papel en su mano:
"pensión alimentaria"

viernes, 27 de diciembre de 2019

La biblioteca privada y depósito de libros Caxton, John Connolly


–¿Tiene idea de cuál podría ser la identidad de esa mujer?
–No exactamente –respondió el señor Berger.
–¿Se atreve a hacer alguna conjetura?
–Le parecerá raro.
–Sin duda.
–Puede que piense que estoy loco.
–Señor mío, casi no nos conocemos. No osaría emitir un juicio semejante hasta que nos conocierámos mejor.

Connolly, John: “La biblioteca privada y depósito de libros Caxton”,
En Música nocturna. México, Planeta-Tusquets (Andanzas 909).
2017, pp. 42-43.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Kitchen

« Las personas creen que hay muchos caminos y que pueden elegir el suyo libremente. Quizá fuese más acertado decir que sueñan con el momento de elegirlo. Yo también pensaba así. Pero en aquel instante pude comprenderlo.
Lo supe, y tomó forma de palabras: "El camino está siempre marcado, pero no en un sentido fatalista. Cada instante, con la respiración, con la mirada, y con los días que se repiten, uno tras otro, se va decidiendo espontáneamente". Y, dependerá de cada uno, pero, yo, al darme cuenta de esto, no podía hacer otra cosa que quedarme tal como estaba, tendida boca arriba mirando el cielo de la noche. »
Yoshimoto, Banana: Kitchen,,
México, Maxi Tusquets editores, 1988, p. 132