De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

domingo, 27 de octubre de 2019

Memorias de Pancho Villa, Martín Luis Guzmán


« A mí los fulgores de sus ojos me revelaron de súbito que los hombres no pertenecemos a una sola especie, sino a muchas, y que de especie a especie hay, dentro del género humano, distancias infranqueables, mundos irreductibles a común término capaces de producir, si desde uno de ellos se mira al fondo del que se le opone, el vértigo de lo otro. »

Martín Luis Guzmán, “Pancho Villa en la Cruz” en Memorias de Pancho Villa.
Citado por Guillermo Arriaga en El salvaje.

jueves, 24 de octubre de 2019

¡Cuánta nostalgia!
En el bote de galletas
sólo el aroma...

lunes, 30 de septiembre de 2019

Lluvia imprevista.
En el pelo mojado
brillo de canas.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Lluvia con sol.
Ningún arcoiris
bajo las nubes.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Tarde lluviosa.
Los zapatos de lona
se vuelven nubes.

martes, 3 de septiembre de 2019

Ladran los perros.
El canto de un grillo
cesa de pronto.

viernes, 30 de agosto de 2019

se desdibuja
la nube en el cielo
mientras avanza

sábado, 24 de agosto de 2019

Calor residual.
Las parrillas sucias
huelen a grasa.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Pasos nocturnos
detrás de las pisadas
suenan pezuñas

martes, 13 de agosto de 2019

Avanza despacio
un bicho arrastrado
por las hormigas

domingo, 4 de agosto de 2019

El cementerio vacío, Ramiro Pinilla


«Estábamos tan unidas que nos habíamos hecho la promesa de no casarnos nunca. Todo el tiempo juntas, escapando de los trabajos y de los chicos. –No habla para nosotros, sino para sí misma, reviviendo el pasado–. A veces echábamos la siesta juntas, en su cama o en la mía..., aunque sólo una tarde vino Anari a la mía, y aquella noche dormí cuidando de no deshacer el hueco dejado por su cuerpo en el colchón. Pero siempre dormíamos la siesta en su cama. Un día le pregunté cuántos días duraba mi hueco en su colchón y no lo sabía, nunca pensó en mi hueco como yo en el suyo. [...] »

Pinilla, Ramiro: El cementerio vacío:
un caso para Samuel Esparta.
Barcelona, Tusquets (Andanzas 801), 2013, p. 139.

domingo, 21 de julio de 2019

Ramiro Pinilla, El cementerio vacío


« –De mis correrías por aquellos bailes regresé siempre de vacío –le aseguro.
–Unos tienen más gracia que otros para engatusar y sacar tajada. ¿A qué ibas tú, a buscar novia o a sacar tajada?
–Nunca lo pensé, yo iba porque iban los demás, la cuadrilla. Y a los mozos de por allí tampoco les gustaban los de Getxo. A veces, para escapar de una paliza, teníamos que descruzar la Ría a nado porque no estaba en Portu la barquilla del puente.
Silencio.
–¿Tú también?
Las facturas sin registrar descansan a un lado del librote.
–Yo también
No me cree.
–¿Cuándo?
–En el 38, en el 39...
–Tenías diecinueve años, veinte... nunca te oí hablar de ello. No te veo con diecinueve años persiguiendo chicas. »

Pinilla, Ramiro: El cementerio vacío: un caso de Samuel Esparta.

Barcelona, Tusquets (Andanzas), 2013, p. 18.

jueves, 4 de julio de 2019

Tres golpes sordos
una uva rebota
en la loseta

viernes, 14 de junio de 2019

Recién bañados
dos perros se sacuden
al mismo tiempo

jueves, 13 de junio de 2019

olisquea el perro
la ropa del que se fue

tarde grisácea