De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

cuento semi zen

Estaba un sabihondo presumiendo sus conocimientos ante sus discípulos.

A todos ellos les preguntaba: "si naufragaras en una isla desierta, y sólo pudieras conservar uno, ¿cuál sería EL LIBRO que escogerías?"

Y destrozaba con críticas feroces las obras elegidas, señalando todos y cada uno de sus errores y deméritos.

Los discípulos quedaban deslumbrados por la sabiduría del maestro.

"Yo llevaría un cuaderno para escribir", dijo el novato y se alejó.

3 comentarios:

ALMA dijo...

De lo bien que le sienta al maestro la palabra sabihonodo y lo bien que le sentará la palabra sabio al novato. No hay mejor libro que aquel que no esta escrito y que se ofrece a nuestra pluma.

Saludos

Soy " simplemente " Tere" dijo...

no puedo hacer otro comentario al que hizo Almita, suscribo plenamente, un placer entrar a este blog, manso y tranquilo.

lys dijo...

Qué gran sabiduría... Un cuaderno sería una real compañía y un testigo.

Te dejo un beso