De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

viernes, 20 de marzo de 2009

y yo me pregunto...

Si el olfato es el sentido que despierta los recuerdos y las emociones más vívidas e intensas... ¿por qué será que nos impulsan a vivir en un mundo cada vez más deodorizado?
Evitamos los olores de nuestros cuerpos, de nuestras casas, y en su lugar compramos aromatizadores y desodorantes... ¿Será un "compló" para que uniformemos nuestras emociones?

1 comentario:

yiokun dijo...

jeje, buena reflexión... aunque hay olores que mejor no acordarse... pero por más que haya aromatizadores los olores estarán siempre allí.

saludos