De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

jueves, 21 de mayo de 2009

Crianza

Lluvia ligera
y un colibrí sigue
con su faena

4 comentarios:

Alexandra dijo...

Alguien escribió en alguna parte, no recuerdo en dónde, que los colibríes representan la alegría. Ojalá que su faena consista alegrar los corazones, a pesar de la lluvia.

Te quedó lindo. Salu2.

jimeneydas dijo...

yo sospecho que están (porque son dos los que vienen al jardín) muy atareados criando a sus polluelos... y los pobres no han de poder acarrear mucho néctar en su buchecito tan pequeño (aunque los pollos no deben ser muy grandes)... ¿cúantas vueltas tendrán que dar?

Zarela dijo...

Me encantó este Haiku, a pesar de todo siempre debemos hacer y ser lo que somos

mi nombre es Alma dijo...

No hay nada que detenga a los colibris y menos una lluvia ligera.

Saludos