De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

miércoles, 29 de julio de 2009

Vejez

Desde su casa
un perro anciano ve
andar al amo

5 comentarios:

Ligia dijo...

Paradojas de la vida...
Abrazos

Angela dijo...

¡Qué triste! Nico, el pastor alemán en casa de mi abuelita, ya está viejito y no pude hacer más que sacarlo a pasear. Uno nunca sabe: a la de menos se muere pronto y siempre me quedará en la conciencia que no lo llevé a dar su último paseo. Leerte me hizo pensar en él de inmediato ToT

Zarela dijo...

Así es, menos mal que aun puede ver con sus ojitos, porque que lástima llegar a viejo y no poder disfrutar de lo que nos rodea.

Carla dijo...

Y es asi... los perros son tan compañeros... hasta al final

Clarice Baricco dijo...

¡Oh! Sentí horrible leer tan hermoso verso.
Es contradictorio, pero sé que me entiendes.

Abrazos.

Graciela