De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

sábado, 9 de enero de 2010

querencia

Suenan las llaves
cascabel que presagia
calor de hogar

4 comentarios:

Angela dijo...

Y se siente genial cuando se está exhausto y lo único que se quiere es llegar a casa.

Pequeña Saltamontes dijo...

Qué linda composición n_n

Tras las largas jornadas, es el mejor sonido que puede una escuchar.

Cassiopeia dijo...

Me mataste el día que tenía que morir!
No sé cómo no ví ésta entrada en su fecha!
Ese es el sonido que estoy deseando escuchar HOY, y mi esposo esta de viaje y mis hijos en la uni.
Me mataste. Hermosa muerte, hermoso haiku.

Jester dijo...

Cuanto dices en tas pocas palabras... a partir de ahora voy a seguir muy de cerca su blog, caballero!! Todo un descubrimiento!!