De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

domingo, 22 de febrero de 2015

La balada del café triste, Carson McCullers



«Eran muchas las conversaciones que la señorita Amelia y el primo Lymon mantenían en la habitación de arriba, generalmente a primeras horas de la madrugada, cuando el jorobado no podía dormir. Por regla general la señorita Amelia era una mujer silenciosa y no solía irse de la lengua cada vez que algo le pasaba por la cabeza. Habia ciertos temas de conversación, sin embargo con los que disfrutaba. Todos ellos tenían un punto en común: eran interminables. Le gustaba analizar esos problemas que son insolubles por más que se especule sobre ellos durante decenios. Por otra parte, el primo Lymon disfrutaba hablando de cualquier cosa, porque era un gran charlatán. Ambos enfocaban la conversación de manera totalmente distinta. La señorita Amelia se mantenía siempre en las amplias generalidades del tema, divagando interminablemente con voz baja y pensativa y sin llegar a ninguna conclusión, mientras que el primo Lymon de pronto la interrumpía para agarrarse, como una urraca, a algún detalle que, aunque no tuviera importancia, por lo menos  era algo concreto y que tenía que ver con una faceta práctica de la vida cotidiana.»


McCullers, Carson: La balada del café triste,
Barcelona, Bruguera (Libro amigo 150), 1982, p. 50.

lunes, 16 de febrero de 2015

El elegido de los dioses, Leopold Infeld



Infeld, Leopold: El elegido de los dioses, México, Siglo XXI editores, 1978.

París, Francia, 30 de mayo de 1832. Toda la noche, Evariste Galois, un joven de sólo veinte años de edad escribe febrilmente. Sabe bien que tiene pocas posibilidades de sobrevivir al duelo a espada que sostendrá al día siguiente con un policía encubierto después de una intriga destinada a quitar de en medio a este joven republicano y revolucionario.
Efectivamente, queda herido y muere de peritonitis al día siguiente. Los papeles que escribió durante su última noche culminan su obra, conocida actualmente como Teoría de Galois, tan avanzada que los matemáticos sólo la comprenderán completamente después de sesenta años.
En El elegido de los dioses, Leopold Infeld recrea la corta vida el que se ha considerado como el matemático más precoz de la historia.

Descargar en https://www.dropbox.com/s/ks5esbnj6qhlgni/El-Elegido-de-Los-Dioses-La-Historia-de-Evaristo-Galois%20Leopold%20Infeld.pdf?dl=0

Martin Eden, de Jack London



«--Mis intenciones no podían ser mejores –contestó ella--. Lo sabes muy bien, no habría sido posible que yo te amara y no me viese animada de buenos propósitos.
--Es cierto. Pero, si yo te hubiese hecho caso, esos buenos propósitos habrían acabado conmigo. […] Habrías destruido mi obra y mi carrera. El realismo es algo imperativo en mi naturaleza y el espíritu burgués lo odia, porque, en definitiva, es cobarde y se asusta de la vida. Tú llevabas a cabo toda clase esfuerzos para infundirme ese mismo temor por la vida. Me habías convertido en un hombre normal, comprimiéndome hasta ser un individuo vulgar, cuyas acciones de la vida son irreales, falsas y corrientes. […] La vulgaridad es, sin duda alguna, la base del refinamiento y de la cultura de los burgueses. Como antes decía, quisiste convertime en un hombre normal y parecido a uno de los de tu propia clase, animado por los ideales, los valores y prejuicios que le son propios. […]»


London, Jack: Martin Eden,
Barcelona, Orbis (Grandes novelas de aventuras 18), 1985 [1909], p. 209.

lunes, 9 de febrero de 2015

Jardín podado.
La rama desconocida
sigue creciendo.


viernes, 23 de enero de 2015

No hay nada nuevo bajo el sol...



Esto fue escrito en 1851, pero es de dolorosa actualidad...


«[…] Aquellos caballeros son avezados políticos que han acudido de todos los ámbitos del estado; son, cada uno de ellos, gente práctica para disponer de las medidas preliminares con las que se roba al pueblo, sin que se dé cuenta, la facultad de elegir sus gobernantes. El mandato popular, aunque llegue a expresarse con voz de trueno en la próxima elección, no será más que un eco de lo que estos caballeros resuelvan en la alegre mesa de su anfitrión. […]»


Hawthorne, Nataniel: La casa de los siete altillos,
México, 1988 [1851] (Colección biblioteca), p. 288.

sábado, 17 de enero de 2015

ASOMBRAR (v.t., u.t.c.p.)

Dícese de la acción y efecto que ejerce un objeto cuando bloquea la luz que cae sobre otro y proyecta en éste su sombra.

Este uso tiene un registro en el CORDE:

Seis de la tarde.
El edificio asombra
medio arbolito.

viernes, 16 de enero de 2015

Metal y agua.
El filo del cuchillo
no corta espuma.*


*ok, esto parece más un aforismo que un haiku... se aceptan sugerencias para mejorarlo, si es que tiene remedio.


jueves, 15 de enero de 2015

Tiempo silente.
Pinzas de depilar
y un espejito.

jueves, 8 de enero de 2015

Maceta vieja
deja escapar el agua
por la rotura.


lunes, 5 de enero de 2015

La casa de los siete altillos



« […] Era un observador demasiado frío y sereno […] Los estudiaba atentamente, y no se le escapaba la menor circunstancia relacionada con las respectivas personalidades. Estaba dispuesto a hacerles todo el bien que pudiera; pero, al final de cuentas, nunca llegó a hacer causa común con ellos, ni les dio ninguna verdadera prueba de quererlos más a medida que los iba conociendo. En sus relaciones con ellos, parecía andar en busca de alimento mental, no de sustento para el corazón. […]»


Hawthorne, Nataniel: La casa de los siete altillos,
México, 1988 [1851], Eosa (Biblioteca 59), p. 205.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Sol de la tarde.
En la placa del perro
luces doradas.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Luz del poniente.
La sombra del candil
sobre las vigas.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Me siento gente grande

(perdonarán las mayúsculas que siguen)

¡¡¡ME SIENTO GENTE GRANDE!!!

uno de mis haikucitos fue seleccionado por Xaro La en la entrada que publico en su blog "haijin"
"100 Haikus (y pico) de Otoño" (Haijines Contemporáneos) 

100 haikus (y pico) de otoño


wiiiiiiiiii

profeso ser lector

Profeso ser lector:
No leo entre líneas, abro surcos en medio de ellas.
A veces siembro allí ideas que germinan en textos que no reconozco como propios, porque siempre heredan algo de su original. Otras, por los surcos afloran historias que el autor ya había dejado sembradas en espera de ser descubiertas. Y en muy, muy pocas ocasiones, los surcos se vuelven grietas por las que escapan las verdaderas razones que llevaron a que se escribiera algo incompleto (o falso) y eso asusta, asusta mucho.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Reloj sin cuerda.
De pronto el segundero
da un brinquito.