De "El canto del pájaro", Anthony de Mello

El discípulo se quejaba constantemente a su maestro:

«No haces más que ocultarme

el secreto último del Zen».

Y se resistía a creer sus negativas.

Un día, el Maestro lo llevó a pasear por el monte.
Mientras andaban, oyeron cantar a un pájaro.


«¿Has oído el canto de ese pájaro?»,
le preguntó el Maestro.

«Sí», respondió el discípulo.
«Bien; ahora ya sabes que
no te he estado ocultando nada».

«Sí», asintió el discípulo.

viernes, 17 de julio de 2009

Sobre mexicanismos:
la palabra 'mero'

Uno de las ventajas de la aldea global de Internet es que al acercarnos a hispanoparlantes de otras latitudes, nos percatamos de muchas peculiaridades de nuestras hablas que por cotidianas nos pasan inadvertidas.

Así, como el personaje de Moliere que hablaba en prosa sin saberlo, me acabo de enterar que sólo en México la palabra "mero" es tan polisémica y cargada de matices.

Mantengo amistad con muchos venezolanos; al principio pasábamos bastante tiempo preguntándonos el significado de muchas palabras hasta que construimos un léxico común y neutro. A través de una amiga, venezolana de origen nicaragüense, que conoce tanto el vocabulario centroamericano (más similar al habla mexicana) como el sudamericano, caí en la cuenta de cuántos usos distintos damos a la palabra en cuestión:

Además de su función como sustantivo para denotar ese pez tan sabroso como grande, en México usamos "mero" en los siguientes casos.

1. En algunas regiones, como la Tierra Caliente de Guerrero y Michoacán, significa lo mismo que "muy": "Eso es mero bonito".

2. Como adverbio: Exactamente, precisamente, justamente. Ejemplo, se contesta: "Eso mero", cuando alguien acierta en una descripción o diagnóstico. Otro ejemplo: "ése mero fue el que se robó los panes". "Comenzó a estudiar el mero día del examen".

3. Locución adverbial: "El mero mero", o sea, el más importante o principal de una categoría. "Fulano es el mero mero en eso" = es el que más sabe, el jefe.

4. Locución adverbial: "ya mero" = En un tris, a punto de: "¿Ya mero vienes?" = ¿vendrás pronto?, generalmente usada para denotar urgencia. Incluso lo usamos como diminutivo: "Ya merito acabo".

5. "Yo mero" = yo mismo, usada generalmente para presumir o con orgullo... "¿quién arregló la tubería?" "¡Yo mero!"

p.d. olvidé otros usos:
6. Denota incredulidad ante una afirmación recibida. Ejemplo: "Dijo que mañana viene y te paga", "Ya mero".

7. Igual que "casi": "Por merito y pierde el partido".

martes, 7 de julio de 2009

Y si no es ahora, ¿cuándo?


Estoy por cometer una falta de respeto para mis lectores: intentar reseñar un libro cuando apenas llevo leídas sesenta páginas. Y eso se debe a que estoy frente a un libro cautivador, de esos que invitan a releer varias veces cada párrafo, e incluso de volver atrás para volver a deleitarse con algunos pasajes. En mi descargo, iré publicando mis impresiones sobre la obra conforme vaya avanzando.

El rabino Marcelo Ritter, líder de la comunidad Bet-El mexicana, ha escrito
Y si no es ahora, ¿cuándo? sobre la urgencia de vivir la vida, un libro que sería fácil etiquetar como otra obra más de auto ayuda. Pero es una obra que se sitúa más en la tradición de Anthony de Mello. Más en la tradición de apelar a la sensibilidad del lector situándolo en el curso de las grandes corrientes que han producido nuestra cultura. Y, por lo tanto, menos en la línea más "mercantil" (a mi gusto) de autores como Coelho, Osho o Chopra.

La breve reseña de la contraportada no acierta a captar la esencia de la obra: «Es un manantial donde confluyen reflexiones, pensamientos, historias reales, ideas y sentimientos que te ayudarán a tener una vida que refleje la santidad del tiempo y un tiempo que refleje la santidad de tu vida; a que des a tu camino un sentido, un propósito.»
Y si no es ahora, ¿cuándo? no es una mera colección de frases "inspiradoras" y lugares comunes sobre historias personales de "éxitos". En vez de eso, invita a la reflexión constante. Desde proponer lecturas alternativas al despertar de Gregorio Samsa hasta llamar al lector a que disculpe a Dios... "por haber creado un mundo imperfecto, ... un mundo de seres humanos con defectos humanos". Un libro muy recomendable para todos los que aspiran a vivir una vida plena.

RITTNER, Marcelo. Y si no es ahora, ¿cuándo?
Ed. Debols!illo. México. 2008

viernes, 3 de julio de 2009

amor entre espinas

Macho y hembra
sobre una acacia
generan vida

viernes, 26 de junio de 2009

Nota curiosa

Sydney, Australia:

El misterio de los círculos que aparecían en los campos de amapolas del sur de la isla australiana de Tasmania fue resuelto: son canguros drogados que se comen las flores de amapola y corren en círculos. Tenemos un problema con los canguros que entran en los campos de amapola, quedan drogados y corren en círculos, explicó el jueves la principal legisladora del estado, Lara Giddings. Después se quedan dormidos, añadió. Mucha gente cree que los círculos que aparecen misteriosamente en cosechas de diferentes partes del mundo están creados por alienígenas. La productora de amapola Tasmanian Alkaloids señaló que se sabe que los animales que comen amapolas, como ciervos y ovejas de las tierras altas de la isla, actúan raro. Rick Rockliff, jefe de operaciones de campo, dijo: Ha habido muchas historias sobre ovejas que han comido algo de amapolas después de la cosecha y todas caminan en círculos. Australia produce alrededor de 50 por ciento de la materia prima para fabricar morfina y otros opiáceos.

miércoles, 24 de junio de 2009

Canasta de juguetes

El domingo fui al mercado y me encontré esta escena ya en vías de extinción...

¡una canasta de juguetes tradicionales!

Espero que la foto tomada con celular refleje cuánta nostalgia puede caber en una sola canasta.


martes, 23 de junio de 2009

Adivinanza

¿Qué es lo que se repite una vez cada minuto, dos veces en cada momento, y nunca en un siglo?

lunes, 22 de junio de 2009

estado de ánimo

días lluviosos
o pueden deprimirme
o me dan hambre

p. d.
¿de qué color es el hambre?

jueves, 18 de junio de 2009

mi pequeña familia...

En casa formamos una pequeña familia de tres humanos y tres orejudas, que ya conocieron en Escena familiar.

Les presento a mi esposa e hija:




lunes, 15 de junio de 2009

Desafío de frases

Acepto el desafío que desde Los hijos de Aesir lanzó Ángela Arias, consistente en


1) Coge el libro que tengas más cerca.
2) Ábrelo en la página 161.
3) Busca la 5ta frase (completa)
4) Cita la frase en el blog
5) Pásalo a otros cinco blogs.

y confieso con pena que hice un poco de trampa, porque el libro más cercano era un catálogo de productos, así que lo cambié por el libro que tengo en lectura.

La frase es:

«La empujó a las aguas tranquilas del embarcadero, y al instante, con un murmullo sordo, la barca empezó a hacer agua.»*

me temo que así, aislada de su contexto, no diga nada. Sería difícil transmitir la sensación de urgencia y miedo que ya en este punto acarrea el lector por las mil y un penurias por las que ha pasado el protagonista, Ged, en su enfrentamiento con la "sombra" que liberó cuando era joven y por vanidad demostró su poder mágico ejecutando un ritual para invocar a los muertos...

Hubiera preferido que me hubieran pedido tomar la frase de la página 165:

«De repente, la sombra dio media vuelta, y pareció más vaga e indistinta, menos un hombre y más un poco de humo llevado por el viento.»**

Aprovecho la ocasión para recomendar ampliamente este libro y todos los de su autora, Úrsula K. Le Guin, escritora norteamericana galardonada con los premios más reconocidos a la literatura fantástica y de ciencia ficción, aunque su obra incluya poesía (con algunos poemas escritos en español) y novela histórica.

Y mientras logro deshacer el merengue de códigos HTML que armé y logro darle una presentación decente a esta entrada, iré pensando los cinco blogs a los que lanzaré el desafío.


*Le Guin, Úrsula K. Historias de Terramar: edición completa. Ediciones Minotauro, Barcelona, 2007. T. I. "Un mago de Terramar", cap. 5 'La cacería'. p. 161.
** ibid. p. 165

jueves, 21 de mayo de 2009

Crianza

Lluvia ligera
y un colibrí sigue
con su faena

domingo, 17 de mayo de 2009

"Entre Güeyes no hay Cornadas" *

(o la versión decente del mismo refrán: “Entre gitanos no se dicen la buena ventura”)

Definitivamente, los mexicanos no tenemos remedio. Con todo el dolor de mi corazón empiezo a pensar que de veras nos merecemos los gobiernos que tenemos; en el mapa genómico de la población nacional debieron detectar algún sector que nos hace ser tan agachones, tan borregos y al mismo tiempo tan ilusos.

¿Pues que otra lectura si no ésta se le puede dar a que en una semana coincidan dos escándalos políticos mayúsculos y no haya pasado --y no habrá de pasar-- nada? Tanto el libro de Carlos Ahumada como la entrevista que le hizo Carmen Aristegui al ex presidente De la Madrid en realidad no dijeron nada que cualquier mexicano en uso de razón no sepa desde la cuna: la tremenda corrupción e impunidad que permean todos los ámbitos de la vida política, empresarial, sindical y tantos etcéteras como se guste nombrar.

Lo único que queda es el espectáculo morboso de ver como los protagonistas de los cada vez más frecuentes casos de corrupción “se dicen sus verdades” y terminan embarrados de podredumbre… y volver a constatar que nadie pisará la cárcel o mínimamente quedará tan desprestigiado para caer en el ostracismo, antes de que el próximo espectáculo mediático vuelva a ponernos en el ánimo de ver que dos privilegiados “se agarren bonito”.

Tan es cierto que esta conducta debe estar muy adentro de la memoria genética nacional, que abundan ejemplos en la literatura. Transcribo uno de ellos, tomado de Tropa vieja,** de Francisco L. Urquizo, obra en la que la primera etapa de la Revolución Mexicana, desde antes de sus inicios en 1910, hasta la Decena Trágica, en febrero de 1913, es narrada por un soldado federal.

“… siempre era lo mismo, siempre había sido así y así seguiría siendo quién sabe hasta cuándo. Desde del tiempo de Santa Anna, me decían, había habido siempre leva y golpes y malas pasadas. El recluta sufría cuando llegaba y seguía sufriendo cuando era soldado hasta que lograba ascender a cabo; allí comenzaba a desquitarse, con los de abajo, de los golpes que antes recibió, aporreando a los nuevos o a los antiguos compañeros. De sargento era peor; más se le subía y más duro era; si llegaba a oficial, era como si hubiera llegado hasta la gloria.

…
“Muchos que parecían tener un rencor muy hondo, decían en sus malos ratos:
“--cuando yo llegue a ascender a cabo, qué gusto me voy a dar agarrándome a golpes con el cabo López. ***
“Y ascendían, llegaban a ponerse en las mangas la cinta colorada: todos los que seguían de soldados creían que iban a tener la ocasión de ver un pleito bueno y de gozar viendo cómo el compañero ascendido iba a desquitarse con el cabo López, y nada; de allí para adelante eran ya muy diferentes de cuando eran soldados rasos. Lo mismo eran los sargentos y los oficiales. Una escalera en la que el de más arriba pisaba al de más abajo.”



* Otra variante aún más vulgar es “Perro no come Perro”. A mis lectores les consta que he evitado entrar en temas políticos y controversiales en este blog. Eso no quiere decir que yo sea apolítico, simplemente que no he considerado que éste sea el mejor lugar para dirimir estos temas.
** URQUIZO, Francisco L., general: Tropa vieja. Populibros La Prensa 1. Editora de Periódicos S. L. C., México, 1992. pag. 49.
*** Tener que esperar a tener el mismo rango para intentar una venganza era para evitar el cargo de insubordinación, férreamente castigado por código militar al que estaban sujetos: “Todo militar que se exprese mal de su superior, en cualquier forma, será castigado severamente”. “ Cometen el delito de insubordinación, el militar o asimilado que con palabras, ademanes, gestos o señas, falte al respeto y sujeción debidas a un superior en categoría o mando que porte sus insignias o a quien conozca o deba conocer… pena de muerte, … veinte años de prisión…” [Ibídem, pp. 51-52]

lunes, 11 de mayo de 2009

Premio: "Siete cosas raras sobre mí"

Ángela Arias, de Los hijos de Aesir me ha distinguido nuevamente con un premio: Siete cosas raras sobre mí.

Al principio dudé en aceptarlo: seleccionar solo siete cosas raras de mi personalidad me pareció difícil. Pensándolo mejor, decidí dejar de lado las excentricidades "históricas" (aquellas cosas que hacía de niño o adolescente) ni las derivadas de la edad (el Alzheimer se manifiesta de modos extraños, jeje).


Aceptar el premio implica:


1. Mencionar a quien lo otorga:
Ángela Arias, quien nuevamente tiene una gentileza para este blogcito.

2. Mencionar Siete cosas raras sobre mí:

1. Frecuentemente confundo izquierda con derecha (pero no en el ámbito político, eh, ahí sí está claro). Tanto, que debo pensar concientemente cuál es cada lado.

2. Soy completamente omnívoro, lo cual quiere decir que no le hago el feo a nada, cocinado o crudo, ya sea insecto, reptil, etc... con una sola excepción: los espárragos, que no hay poder humano que me haga probarlos.

3. Para dormir uso un protector dental porque rechino los dientes en la noche.

4. Prácticamente no padezco de ninguna superstición (porque eso de ser supersticioso da mala suerte). Quizá sólo tenga una, evitar decir "lo último" y cambiarlo siempre por "lo más reciente".

5. A excepción de la gente de un círculo muy cercano, ¡detesto que me toquen!, pocas cosas me desagradan tanto como la gente que por querer hacerse la simpática lo palmean a uno en los hombros o la espalda, y más si es un vendedor quien lo hace.


6. Debo haber sido sargento en mi vida inmediata anterior, porque si hay algo que me ponga irracionalmente de mal humor es esperar en una fila mal formada, y peor si el que está detrás de mí se para casi a mi lado.

7. Debo ser la persona con peor suerte para las rifas, los sorteos, la lotería y los juegos de azar.

La tercera condición, entregar el premio a otros siete blogs, la dejo en espera.... los que se me ocurren ya han sido galardonados!

viernes, 17 de abril de 2009

Una leyenda de terror

Pasé varios años de mi infancia en Torreón, una ciudad del norte de México.

En aquel tiempo, había muchísimas casas en construcción, que nosotros aprovechábamos como patio de juegos: los cimientos eran trincheras, escondites los montones de grava y arena, etc.

Un velador trabajaba en esas obras, hombre ya viejo que afirmaba haber sido mayor en la División del Norte con la que peleó en muchas batallas de la Revolución Mexicana de 1910 bajo las órdenes de Pancho Villa. Le gustaba rodearse de niños para contarles historias de las batallas en las que participó (aunque frecuentemente cambiaba la narración y se iba convirtiendo en un protagonista cada vez más importante de tales hechos bélicos). Sus favoritas eran la Toma de Zacatecas y las batallas en el mismo Torreón, de las cuales siempre enfatizaba las matanzas de chinos y la historia de una vieja casona embrujada, que según él había quedado maldita después de una batalla por lo que allí había pasado.

Y a veces, contaba leyendas y cuentos. Imagine el lector que tiene ocho años de edad, y una noche está frente a una fogata escuchando una voz cascada recitando historias de terror...

Ésta es una leyenda del norte de México.

p.d. favor de bajar el volumen de las bocinas... es la primera grabación que me hago y quedó defectuosa.

leyenda de terror.mp3



segunda p. d.

parece que el servido de box.net tiene problemas, si no se activa la grabación, aquí está el texto

"No van al baile. Está muy cerrada la noche y algo les puede pasar en el camino".

Enojadas, sus dos hijas decidieron matarla, "al fin que vivimos tan lejos que nadie se dará cuenta", intrigaron las malvadas. Tras consumar su crimen, quedaron hambrientas, pero ya no había quién les cocinara. "Guisémosla, sirve de que nos ahorramos el trabajo de enterrarla", propuso la mayor: "hagamos pozole de oreja".
(Como todo el mundo sabe, el pozole más sabroso es el "pozole de oreja", al que se añaden orejas de puerco rebanadas para darle un sabor especial).

Tan horrendo fue el crimen, que cuando recorrían las veredas para llegar al pueblo, la tierra se abrió tragando sus cuerpos hasta el cuello. Su castigo: mientras no reciban el perdón materno, de día sus cabezas se convierten en piedras, pero por las noches se les permite retornar a la vida para suplicarle al ánima en pena de su madre, que aún camina las veredas preocupada porque no encuentra a sus hijas en casa.

Ellas ruegan implorando su perdón cuando pasa cerca. Y cada noche no las puede oír, porque no tiene orejas, ellas se las comieron...

jueves, 16 de abril de 2009

Escena familiar

EN casa somos fanáticos de los cocker spaniel.

Éstas tres, Alfa y Zaina (las dos negras) y Greta (la color miel) son las herederas de una larga dinastía de cockers que han pasado por nuestro hogar.

Y ésta es una escena cotidiana.



miércoles, 1 de abril de 2009

Balance parcial

luces y sombras,
escaneo mi vida:
¡Números negros!